La Silla Roja de Entreculturas se dedica este año a los 175 millones de niños que no van al cole por guerras y desastres

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Un total de 175 millones de niños no van al colegio pese a que viven en países ricos en recursos naturales, pero asolados por guerras por el control de la riqueza o catástrofes naturales derivadas de la extracción de recursos. Así lo pone de manifiesto el informe ‘Educación en tierra de conflicto’ presentado por Entreculturas.

La ONG ha lanzado su tradicional campaña de la ‘Silla roja’ para concienciar a la población sobre la vulneración del derecho a la educación, que en todo el mundo afecta a 264 millones de niños. Este año, la campaña lleva por lema ‘Escuelas en peligro de extinción’.

«Año tras año millones de niños y niñas se quedan sin acceso a la educación. En nuestro trabajo del día a día somos testigos de cómo la degradación medioambiental y la gestión de los recursos naturales está teniendo un impacto sobre el derecho a la educación», ha explicado el responsable de comunicación de la organización, Daniel Villanueva, durante la presentación del informe, respecto a dos tercios de esos menores afectados por guerras y desastres ambientales.

El documento centra su atención en varias regiones del planeta como República Democrática del Congo o la Amazonía peruana en las que los conflictos derivados del control de los recursos naturales (tanto minerales como madereros, pastos, agua o tierra de cultivo) han provocado situaciones de guerra o han forzado a la población local a desplazarse en busca de seguridad y medios para subsistir, al verse privados de sus medios de vida y de su entorno o sus fuentes de recursos como el agua, destruidas o contaminadas.

En la República Democrática del Congo, donde la organización trabaja con proyectos de empoderamiento económico de las mujeres y familias y de promoción de la educación, la región que rodea el lago Kivu (en el Este del país) vive «una de las peores crisis del continente» y de la actualidad, con más de 70 grupos armados en guerra por el control del terreno, según una de las cooperantes de Entreculturas, Elisa Orbañanos.

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