• El premio en la Categoría de Investigación Preclínica se ha otorgado a un trabajo que profundiza en el conocimiento de los mecanismos de generación del dolor neuropático. 

 

  • La categoría de Investigación Clínica ha recaído en un estudio que ha conseguido disminuir la dosis opioide y mantener un nivel de dolor moderado en pacientes con dolor crónico no oncológico.

(Salamanca). La Universidad de Salamanca ha acogido la entrega de la XIX edición del ‘Premio a la Investigación en Dolor’ que celebra la Cátedra Extraordinaria del Dolor de la Fundación Grünenthal y la Universidad de Salamanca anualmente para reconocer e impulsar los proyectos más novedosos sobre el conocimiento del dolor en el ámbito epidemiológico, experimental, farmacológico y clínico.

El premio en la Categoría de Investigación Preclínica se ha otorgado al Prof. Enrique J. Cobos del Departamento de Farmacología e Instituto de Neurociencias de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada por su trabajo “Mechanistic Differences in Neuropathic Pain Modalities Revealed by Correlating Behavior with Global Expression Profiling”. El trabajo publicado en la revista Cell Reports y realizado de forma conjunta entre la Universidad de Granada, Universidad de Harvard, Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), Université Laval y The Jackson Laboratory analiza el perfil de los cambios genéticos que ocurren tras una lesión nerviosa para profundizar en el conocimiento de los mecanismos de generación del dolor neuropático, provocado por lesiones en el sistema nervioso.

En el dolor neuropático, los estímulos sensoriales normales de tacto o temperatura se interpretan por nuestro sistema nervioso como si fueran sensaciones muy dolorosas. Esta respuesta anómala se denomina alodinia. Según detalla el premiado, el profesor E.J. Cobos, “con esta aproximación demostramos que mientras que la alodinia al frío se produce por alteraciones neuronales en respuesta directa a la lesión nerviosa, el origen de la alodinia al tacto es muy diferente, siendo consecuencia de un proceso complejo en el que participa la interacción entre el sistema inmunológico y el sistema nervioso”.

La aportación más destacada de esta investigación en el campo del dolor radica en el descubrimiento de que las distintas manifestaciones del dolor neuropático presentan bases celulares diferentes. Esto podría tener implicaciones en un futuro para el desarrollo de nuevas terapias, puesto que los pacientes con una sintomatología predominante de dolor al frío o al tacto podrían necesitar estrategias terapéuticas distintas.

Por su parte, el Dr. Javier Muriel, investigador del Grupo de Neurofarmacología aplicada al Dolor, el Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (ISABIAL) y doctor en el Hospital General Universitario de Alicante, ha recibido el premio en la categoría de Investigación Clínica por el estudio “”OPRM1 influence on and effectiveness of an individualized treatment plan for prescription opioid use disorder patients”.

Este proyecto permite identificar a los pacientes en riesgo de presentar dependencia (mal uso, abuso y mal cumplimiento) y poder iniciar un Plan de tratamiento Individualizado. El programa consiguió disminuir la dosis de opioides y mantener un nivel de dolor moderado en pacientes con dolor crónico no oncológico. Además, se encontró una asociación significativa entre las variantes en el gen OPRM1, con un mayor requerimiento de dosis de opioides para alcanzar la analgesia.

Según el propio premiado, “el tratamiento con opioides requiere de la implementación de guías clínicas y de programas individualizados que ayuden al manejo clínico y al tratamiento de estos pacientes. Evaluar la efectividad de éstos es fundamental para su implementación en la práctica clínica. Por otro lado, la farmacogenética permite estudiar asociaciones entre las alteraciones en genes concretos y la respuesta a los tratamientos opioides.

En un futuro, “esta herramienta podría ayudar a predecir qué fármaco y a qué dosis va a resultar más eficaz o seguro para un paciente concreto, en base a sus características genéticas” ha señalado el Dr. Muriel. Por su parte, la co-autora de este trabajo, Ana Peiró, ha resaltado la complejidad del estudio al ser “pacientes con mucho dolor, a quienes se les ha incrementado la dosis de opioide porque no respondían a dosis medias, sumando un problema de dependencia”.

Se trata de dos proyectos originales y de carácter independiente que han obtenido una dotación económica de 2.000 euros para poder continuar con sus labores investigadoras.

La investigación en el área de dolor crónico.- “Sin investigación no hay innovación, no hay asistencia basada en datos, no hay respuesta a las preguntas que nos planteamos diariamente en nuestra consulta cuando un paciente no responde según lo esperado”, ha afirmado la Dra. Peiró. En este sentido, el Dr. Muriel ha resaltado la importancia de estos galardones al reconocer e impulsar trabajos sobre la dependencia y la farmacogenética de opioides, ya que “son campos muy relevantes en el tratamiento del dolor crónico”.

“La complejidad del conocimiento acumulado en las últimas décadas hace que cada vez sea más necesaria la participación de grupos amplios de personas con conocimientos complementarios en nuestras investigaciones, en las que participan profesionales de centros de investigación y especialidades diversas (genética, bioinformática, farmacología o inmunología). El hecho de que se premien trabajos de investigación en el área del dolor es sin duda una gran ayuda para los que intentamos entender cómo funciona esta patología y mejorar así la calidad de vida de los pacientes”, ha concluido el Dr. E.J Cobos.

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